Estudio revela que cada día los chilenos comen más solos, por razones de trabajo, largos traslados, uso de celulares y la televisión
Los resultados muestran que la comida familiar es fuertemente valorada y en muchas ocasiones es el único espacio para encontrarse, pero es una instancia que presenta dificultades para materializarse. Muchas veces la única opción es comer en solitario. “El deseo de todos es comer con quienes les importan, pero no siempre se puede”, indica Claudia Giacoman, académica del Instituto de Sociología de la U. Católica.
El estudio descubrió tres focos de tensión que obstaculizan el comer con otros.
- Comer juntos requiere la sincronización y convergencia de padres e hijos en el espacio doméstico, lo que es especialmente difícil frente a las exigencias laborales y académicas, así como por la larga duración de los viajes entre el trabajo y el domicilio
- Uso de televisión u otras tecnologías al comer. La comida familiar es una de las pocas instancias que tiene la familia para conversar y ponerse al día sobre la vida de todos”.
- El uso del celular logra generar más consenso como elemento distractor. “El rechazo es mucho más claro que el que existe hacia la televisión, posiblemente por el hecho que su uso es de carácter individual, atentando así a la práctica colectiva generada por la comida”, dice la socióloga.
Para Mirta Crovetto, nutricionista y decana de la Facultad de Ciencias de la Salud de la U. de Playa Ancha, las extensas jornadas laborales es una de las principales razones por las que se come solo. “La mayoría come frente al televisor como una manera de compensar la ausencia de otros. Lo que lleva a no darse cuenta de lo que se come y se transforma en un mero propósito de ingerir comida. Se pierde el elemento social de la alimentación, que nos reúne con otros”.
Comer juntos en casa, dice el estudio, aparece como el lugar que a los padres les permite identificar si sus hijos están teniendo problemas. Al respecto los adolescentes indicaron frases como “me obligan” a comer con otros, o mi mamá “se asegura que a esa hora comamos”.
En solitario
El desayuno es una de las comidas que más en solitario se realiza. “En ocasiones, es incluso omitido o no tomado en el hogar, sino en el trabajo. Nuestros encuestados argumentan que se da porque deben levantarse muy temprano por las largas distancias que tienen que recorrer para llegar a su trabajo, y porque a dicha hora no tienen apetito”, dice Giacoman.
El principal inconveniente de comer en solitario, dice la nutricionista, es que trastornos alimenticios como la anorexia y bulimia, pasan desapercibidas. “El aislamiento es bueno para no comer, práctica frecuente en niños o jóvenes que no comen con otros para que no vean lo que come, o que no comen, por eso se alejan del rito de la alimentación”.

En el trabajo
Comer en el trabajo presenta una diversidad de prácticas que dependen en gran medida del tipo de empleo y las condiciones donde se desarrolla. “Así es posible encontrar desde trabajadores asalariados que almuerzan en el casino institucional, gerentes que comen en restaurantes u obreros y oficinistas que llevan una “choca”, vianda o pote para comer en algún espacio de su trabajo”, indica Giacoman.
Comer solo o en el puesto de trabajo es juzgado como algo negativo. Algunos participantes utilizan palabras como “denigrante” y “triste”, dice Giacoman, para referirse a ello.
Pero independiente del tipo de trabajo, todos dicen tener poco tiempo para comer. Un obstáculo para la comida compartida, que requiere más tiempo que la solitaria y exige sincronización social. “Las demandas laborales llevan a que en ocasiones se opte por la comida solitaria, aunque exista legalmente tiempo para ello”.
Para Crovetto, en el trabajo las personas comen algo rápido en lugares cercanos, alimentación poco adecuada y “que no tiene el impacto de socializar con otros porque comen solos”.
Fuente: La Tercera